Venezuela tiene petróleo, tiene riquezas y tiene las condiciones para volver a producir y crecer. Pero el venezolano quiere saber cuándo esa riqueza comenzará a sentirse en su vida diaria.
Necesitamos electricidad y agua, hospitales que funcionen, servicios públicos dignos, sueldos que alcancen, jubilaciones y pensiones que permitan vivir con dignidad.
La recuperación de la industria petrolera y la llegada de nuevas inversiones deben traducirse en empleo, producción nacional y mejores ingresos para nuestra gente. El petróleo no puede quedarse solamente en los pozos ni en las estadísticas: tiene que convertirse en bienestar para el pueblo venezolano.
Para lograrlo necesitamos un clima de serenidad, tranquilidad y cero bochinche. Venezuela necesita confianza, seguridad jurídica y reglas claras para que lleguen inversionistas, se genere empleo y aumenten los ingresos económicos de nuestra gente.
El petróleo es de Venezuela. Y la prosperidad que produzca debe sentirse en cada hogar venezolano.
notiveraz