El papa llegó desde Lourdes hasta Metz, escenario de una intensa batalla durante la II Guerra Mundial, lugar de frontera y vinculada a la vida de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea, para participar en un encuentro religioso y en un congreso sobre Europa.
Tras escuchar al presidente de la República, Emmanuel Macron, en su intervención, repasó la historia del Continente y defendió su pasado y tradiciones vinculadas a la religión católica. Asimismo, abogó por una Europa que trabaje por la paz y no el rearme.
«Lamentablemente, también en Europa, en esta época ha reaparecido la guerra: una nueva inútil masacre que cada día causa innumerables víctimas civiles», destacó el pontífice estadounidense.
Y aún hoy, como en 1950, explicó, «las palabras contenidas en la Declaración Schuman siguen siendo actuales: «La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas».
«Es necesario comprometerse en un diálogo paciente, mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz», dijo el papa a las instituciones europeas.
En este sentido, subrayó que la búsqueda de la paz no puede ser «ingenua», pero advirtió que «hay que tener cuidado con la ilusión del rearme».
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