El operativo militar en la región minera del estado Bolívar continúa este miércoles en el kilómetro 88 del sector Las Claritas, municipio Sifontes. De acuerdo con fuentes del sector, “esto es un entrenamiento para que las empresas mineras internacionales empiecen a operar» en las zonas donde tienen previsto “desarrollar proyectos de envergadura, principalmente en la extracción, certificación y producción de oro”.
Las fuentes, que prefirieron mantener sus nombres bajo reserva, aseveraron que las acciones militares se están realizando en las zonas donde “están las betas de oro y donde se van a implementar los proyectos auríferos de los inversionistas».
Asimismo, advirtieron que la situación ha generado incertidumbre entre los habitantes, comunidades indígenas y sindicatos que residen en el sur de Venezuela.
«La información que manejo, por parte de los sindicatos que comandaban la zona, es que hay mucha incertidumbre. Hay un número incierto de detenidos, algunos mineros ilegales y otros de las comunidades, pero sobre todo pertenecientes a los líderes que operaban en esa zona», detalló uno de los consultados.
Reiteró que «la situación está muy tensa. Esa es la única actividad económica de la zona y hay gente de todos los lugares y estados, pero ellos (los mineros ilegales) ya sabían que había una advertencia de salida, porque se iba a industrializar la extracción del oro en la zona».
Los consultados coincidieron en que desconocen que fuerzas militares estadounidenses estén interviniendo en este operativo, Afirmaron son funcionarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) los que están al mando de la operación.
Destrucción ambiental y proliferación de enfermedades
La minería ilegal también ha generado una serie de denuncias y advertencias sobre la destrucción y deforestación ambiental, así como la proliferación de enfermedades, especialmente por el uso de mercurio.
«Un punto a resaltar es el contexto de las comunidades indígenas y no indígenas, que por situación económica del país están haciendo actividad minera ilegal. Pero el estado de destrucción es muy fuerte, muchos de los ríos, murichales y cauces están deteriorados», alertó una fuente.
Agregó que «ya había muchas denuncias de la destrucción del ecosistema. El uso de mercurio dentro de los terrenos mineros es garrafal y está produciendo enfermedades terribles. Solamente en El Callao, seis de cada diez mujeres tienen contaminación de mercurio».
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