Estados Unidos le devolvió al Banco Central de Venezuela (BCV) el rol fundamental de transar divisas en el mercado internacional, una reconexión al sistema financiero global que fue suspendida tras las sanciones de 2019.
Ahora esas penalidades se flexibilizan en un entorno que delinea pinceladas de cambios hacia una estabilidad económica proyectándose una senda de crecimiento.
El Departamento del Tesoro de EEUU, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, (OFAC por su sigla en inglés) emitió el 14 de abril las licencias generales 56 y 57 que abre las compuertas que habían quedado bajo llave cuando el Banco Central y la banca estatal se incluyeron en las sanciones.
La licencia 57 tiene el mayor efecto inmediato para la economía venezolana porque autoriza transacciones de servicios financieros con el BCV, el Banco de Venezuela, el Banco Digital de los Trabajadores y el Banco del Tesoro. Mientras que la 56 está referida a acuerdos comerciales con el gobierno y mantiene limitaciones.
Estas licencias significan un punto de inflexión para el sistema financiero al permitir el reinicio de la reconexión con el sistema global, y favorece a los usuarios de la banca que al no tener que usar mecanismos de tercerización reducen los costos de sus operaciones.
Un respiro para la gente
La norma cubre una amplia gama, incluyendo apertura y cierre de cuentas, transferencias de fondos, servicios bancarios, remesas, pagos con tarjetas de débito y crédito, transferencias, billetera digital, servicios de banca corresponsal en dólares y operaciones de cambio de divisas, entre otros, agregó la economista Ana Isabel Belmonte, docente titular de la Escuela de Economía de la Universidad de Carabobo (UC)
Con estas transacciones se tendrá un mayor flujo de capitales y el BCV como el núcleo de este movimiento recupera su función como facilitador de divisas interbancarias regularizando la cantidad y los períodos de entrega y de esa forma favorecer las expectativas de los agentes cambiarios, con un claro objetivo: menos presión en el mercado paralelo, dijo Belmonte.
Esta flexibilización “es un paso importante y fundamental para el ordenamiento de la economía y en particular para el sistema cambiario que ha venido teniendo tropiezos en la asignación de dólares”, ratificó el economista José Guerra, exgerente de Investigaciones Económicas del Banco Central de Venezuela.
Guerra explicó que tras la sanción al BCV, los bancos corresponsales desaparecieron por lo que no había alguna posibilidad de transferencias de dinero o de transar dólares usando la plataforma del ente emisor. Reactivar ese mecanismo es clave porque son intermediarios que ahora están autorizados por EEUU.
Considera Guerra que estas licencias facilitan la importación de divisas, cerrada hasta ahora, razón por la cual el mercado interno tenía limitada la obtención de dólares en efectivo.
Por su parte, el Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Ronald Balza, recuerda que el propósito de las sanciones era promover cambios de conducta en el gobierno, lo que, en su opinión, viene ocurriendo por lo que no se podían mantener los mismos criterios que la originaron.
El orden en el que se vayan levantando otras penalidades tendrá que ver con las negociaciones internas entre el gobierno de los Estados Unidos y el gobierno encargado de Venezuela. Pero, en primera instancia se privilegiaron las transacciones a través del sistema financiero global, agregó el académico de la UCAB.
Mejora la intervención del BCV
Guerra insiste en que la medida va a facilitar el nivel de intercambio de moneda extranjera y mejorar la intervención del BCV en el mercado cambiario proveyendo los dólares a la economía de manera más ágil y efectiva “con el objeto de estabilizar la tasa de cambio e ir cerrando la brecha cambiaria”.
Pero, acota, que esto por sí solo no es suficiente, por lo que “la pelota está ahora en manos del BCV que debe optimizar el sistema de asignación de dólares”.
También sostiene que el sistema de subasta fracasó porque sin bancos corresponsales haciendo su contraparte y un Banco Central queriendo tener el control de todo, eso no era posible. “Ahora los bancos comerciales tendrán mayor disponibilidad para hacer sus operaciones cambiarias”, lo cual brinda fluidez a la compra y venta.
En su opinión, es imperativo tener una política monetaria distinta, porque en el fondo se puede avanzar con el sistema de asignación de dólares y lograr estabilizar la tasa de cambio que es la tarea pendiente, pero esta debe ser sostenible en el tiempo.
“Hace falta un programa económico dirigido por un nuevo directorio del Banco Central y un equipo en el Ministerio de Finanzas que concrete los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para el financiamiento de Venezuela, que apoyado con el flujo de ingresos petroleros de manera constante, como se espera va a ocurrir, se pueda estabilizar la tasa de cambio, un requisito para desacelerar los niveles de inflación”, dice el economista Guerra
Considera que estas licencias allanaron el camino para que el país entrara de nuevo por el carril del FMI y del Banco Mundial que con una cartera de proyectos se pueden financiar planes sociales.
Es partidario de reformar la Ley del Banco Central en dos artículos fundamentales: Uno para nombrar el directorio y quitarle al presidente de la República la potestad de asignarlo y que vuelva a ser como lo establece la Constitución un Banco Central con personal calificado, con experiencia de 10 años en materia financiera y materia macroeconómica.
Y en segundo lugar evitar que el BCV pueda financiar los déficits fiscales. “Y de esa forma podríamos entrar en una senda de estabilidad con un programa económico más coherente”.
Indicó que el nivel de las reservas internacionales están muy bajas, razón por la cual se requería del acompañamiento del Fondo Monetario Internacional.
El BCV registra que hay unos 13.000 millones dólares, pero hay que restar 4.800 millones de Derechos Especiales de Giros (DEG) que no pueden cuantificarse como tal hasta que el FMI así lo decida.
Los DEG son activos creados por el FMI para complementar las reservas de los países miembros que se «hacen efectivos», por decisión del ente multilateral y se transformen en reservas líquidas, dijo el economista de la Universidad Central de Venezuela.
Licencia 56 y los contratos contingentes
Ronald Balza coincide que se abren oportunidades aunque hayan quedado limitaciones para los contratos contingentes (Licencia 56) con el gobierno.
Es decir, en este caso se invita a las empresas a evaluar acuerdos comerciales, que hasta ahora no los podían hacer, pero la ejecución de los mismos depende del visto bueno del Departamento del Tesoro.
“El levantamiento progresivo de las sanciones facilita la negociación bilateral entre el gobierno de Estados Unidos y el gobierno encargado de Venezuela. Pero en este caso se privilegiaron las transacciones a través del sistema financiero con el resto del mundo”, dijo Balza.
Por lo pronto, para el economista de la UCAB debería ser más fácil los pagos por petróleo cuando Estados Unidos los haga y esos recursos lleguen directamente al BCV y pasen a través de la banca pública.
Esto permitirá la vinculación del ente emisor, la banca pública y la banca privada con otras instituciones financieras en otras partes del mundo.
Considera Balza que lo primero para tener buenas políticas monetaria, cambiaria y fiscal es ofrecer información oportuna, pública y transparente que permita hacer la evaluación del resultado de las cifras que se declaran.
“Eso no lo tenemos todavía. Las publicaciones que ha iniciado el Banco Central son muy incompletas, tanto en el grado de detalle como en el tiempo transcurrido”, agregó Balza.
Estima significativo que el FMI retome el Artículo Cuarto que fue interrumpido en 2004 el cual permite que una misión, en forma periódica, analice la economía del país, como lo hace con otras naciones.
De esa forma puede hacer la evaluación de las estadísticas que publica el emisor y otros órganos públicos. “Y eso es muy importante porque cualquier préstamo al país contaría con ese aval, un visto bueno que por supuesto requiere de la mayor amplitud de información y no como ahora que no se muestran las series completas de una determinada variable”, sentenció Balza.
Insiste en que la participación del FMI puede generar confianza en inversionistas privados y mejorar las perspectivas para las renegociaciones de deuda que están pendientes.
Es de suponer, según su criterio, que el actual directorio bancocentralista inicie la publicación de cifras para aprovechar el impulso de esas licencias.
El desempeño del directorio y de la presidencia del BCV, reitera Balza, ha sido muy pobre en todos estos años “y si el actual equipo no está en capacidad de acometer estos cambios no debería continuar”.
Capital humano, entre los desafíos del BCV
Para la académica Ana Isabel Belmonte, el BCV enfrenta desafíos. Siete años de desconexión del sistema financiero global han hecho que tanto la tecnología e incluso el capital humano esté obsoleto o no posea las capacidades necesarias.
“Se requiere una actualización técnica, tecnológica, certificaciones y de capital humano que hoy exige el sistema financiero mundial. Además de reformas internas, quizás el principal desafío”.
Belmonte es optimista y espera que esto contribuya junto con lo que está ocurriendo en el sector petrolero a dinamizar la economía y que esos beneficios también se traduzcan en una posibilidad de mejores ingresos y una mejor calidad de vida de los venezolanos.
Para el país esta reconexión con el mercado global es muy favorable. Primero va a facilitar la atracción de inversión extranjera directa y en el sistema financiero y apertura de créditos en divisas, por ejemplo, acotó Belmonte.
Los tres analistas coinciden en la necesidad de reformas estructurales de la economía que son fundamentales y necesarias para que el país se pueda encaminar a un desarrollo sostenible. La reducción o eliminación definitiva de emisión monetaria para financiar el déficit fiscal es una prioridad. Una práctica de dos décadas, que originó una alta inflación.
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