25 abril, 2026 10:52 am

Los «carros conectados» no escapan al ciberataque

La digitalización del automóvil ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad cotidiana. El coche conectado, las aplicaciones móviles, los sistemas remotos de control y actualizaciones de software en tiempo real forman ya parte de la experiencia de conducción. Sin embargo, esta evolución tecnológica ha traído consigo un nuevo frente de riesgo: el cibercrimen y los ciberataques.

Así lo confirma el primer estudio en España sobre ciberseguridad aplicada al vehículo elaborado por el Real Automóvil Club de España (RACE), basado en la opinión de cerca de 1.000 conductores. El informe evidencia un cambio profundo en la percepción del riesgo: el 84,5% de los automovilistas reconoce estar preocupado por la posibilidad de sufrir un ciberdelito relacionado con su coche.

De los accidentes al malware: cambia la percepción del riesgo

Durante décadas, la seguridad vial ha estado ligada a factores físicos: estado de las carreteras, mantenimiento del vehículo o comportamiento del conductor. Hoy, sin embargo, el foco comienza a desplazarse hacia el ámbito digital.

La progresiva incorporación de tecnologías conectadas ha transformado el vehículo en un nodo más dentro del ecosistema digital. Esto implica que, al igual que ocurre con ordenadores o smartphones, los coches pueden convertirse en objetivos de ataques informáticos.

El estudio del RACE refleja este punto de inflexión. La preocupación por los ciberdelitos no solo es elevada, sino que se sitúa ya entre las principales inquietudes de los conductores, evidenciando que la seguridad digital empieza a considerarse un componente esencial de la movilidad.

El secuestro del coche, una amenaza cada vez más creíble

Uno de los escenarios que más inquietud genera entre los conductores es el denominado “secuestro digital” del vehículo. Se trata de ataques en los que un ciberdelincuente podría bloquear el coche de forma remota e impedir su uso hasta que se pague un rescate.

Aunque este tipo de ataques aún no es habitual, su viabilidad técnica ya no se percibe como ciencia ficción. Según el estudio, el 87,4% de los encuestados afirma que le preocuparía que un hacker pudiera bloquear su coche a distancia, y un 75,3% declara estar preocupado en distintos niveles.

Este temor conecta directamente con el auge del ransomware en otros ámbitos, donde el secuestro de sistemas informáticos a cambio de dinero se ha convertido en una de las principales amenazas globales. La extrapolación al automóvil, en un contexto de conectividad creciente, resulta cada vez más plausible.

El coste económico, un factor determinante

Más allá del impacto operativo de un ataque, el componente económico se posiciona como una de las principales fuentes de preocupación para los conductores.

El 87,1% de los encuestados manifiesta inquietud ante el posible coste de reparar el software de su vehículo en caso de sufrir un ataque. Este dato pone de relieve una doble problemática: por un lado, la complejidad técnica de estos sistemas y, por otro, la falta de claridad sobre los costes asociados a su reparación.

A diferencia de las averías tradicionales, los fallos derivados de incidentes de ciberseguridad pueden requerir intervenciones especializadas, actualizaciones de software o incluso sustitución de componentes electrónicos, lo que incrementa la incertidumbre económica.

Una amenaza emergente que ya tiene víctimas

Aunque el fenómeno sigue considerándose emergente, los datos apuntan a que el ciberdelito en el ámbito automovilístico ya no es meramente teórico.

El 3,4% de los encuestados afirma haber sido víctima directa de un ciberdelito relacionado con su vehículo o conocer a alguien que lo ha sido. Aunque la cifra pueda parecer reducida, resulta significativa si se tiene en cuenta el carácter incipiente de este tipo de amenazas.

Este dato sugiere que el ecosistema del coche conectado ya presenta superficies de ataque reales que están siendo explotadas, aunque todavía de forma limitada.

El gran problema: el desconocimiento

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el elevado nivel de desconocimiento entre los conductores sobre los riesgos digitales asociados a sus vehículos.

El 67,3% de los encuestados desconoce que un coche puede ser vulnerado a través del teléfono móvil, incluso si no se trata de un vehículo plenamente conectado. Este punto resulta especialmente crítico, ya que el smartphone actúa como puerta de entrada a múltiples servicios vinculados al coche.

Además, el 69,77% no es consciente de que los sistemas de apertura sin llave pueden ser atacados mediante inhibidores o técnicas de relay attack, una de las formas más comunes de robo de vehículos en la actualidad.

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