16 marzo, 2026 5:20 pm

Unimet en la vanguardia de la investigación educativa en Venezuela

La Universidad Metropolitana (Unimet) se posiciona a la vanguardia de la investigación educativa en Venezuela, presentando una verdadera «radiografía educativa» del país con datos vitales. El proyecto Órbita CI-130, programa de la Fundación Motores por la Paz, tiene una visión clara de «atención a la diversidad», enfocándose en la detección de altas capacidades.

Se concentran ahora, con académicos y jóvenes talentos de la Unimet, no solo para medir el pulso del aprendizaje nacional, sino para ofrecer una poderosa herramienta para la toma de decisiones macro en materia educativa. El trabajo ya trascendió fronteras y será presentado en Japón.

El proyecto es el resultado de la evolución de las Olimpiadas de Matemática y Lengua, que la Fundación Motores por la Paz ha convertido en un centro de recolección de datos masivos. La iniciativa transforma la actividad recreativa en una fuente de información detallada sobre las respuestas cognitivas, los vacíos de conocimiento y el potencial de aprendizaje de miles de niños y jóvenes en Venezuela.

La data recopilada, proveniente de la participación de más de 126.000 niños y jóvenes, se vierte en el Centro de Innovación, Calidad Educativa e Inteligencia (CICEI), una oficina creada en la Unimet para formar investigadores y analizar información. Este proceso ha culminado en un documento de investigación con valor binario: por un lado, aporta la medición que tanto se critica que falta en el sistema educativo venezolano y, por otro, fomenta la integración y formación generacional de nuevos investigadores.

Desarrollo de talentos
Gerardo García, presidente de la Fundación Motores por la Paz, detalla que la organización, con 15 años de fundada y sin fines de lucro, se enfoca en el desarrollo de talento. Inicialmente, se centraron en niños y jóvenes superdotados, pero rápidamente entendieron que el foco debía ser el «desarrollo de talento, desarrollo de actitud hacia el aprendizaje».

Este enfoque ampliado impulsó la creación de dos programas principales: Órbita CI-130, que se centra en la identificación, diagnóstico y desarrollo de respuestas académicas y psicológicas para personas con altas capacidades, y la organización de las Olimpiadas de Matemática y Lengua a nivel nacional. La vinculación con la Unimet, formalizada hace unos 12 años, permitió llevar el desarrollo de talento a etapas de profesionalización, incluyendo tutorías especializadas y programas de ingreso temprano y becados.

El proyecto Órbita CI-130 tiene una visión clara de «atención a la diversidad», enfocándose en la detección de altas capacidades, un diagnóstico que, al igual que la dislexia o la discalculia, suele estar subdiagnosticado a nivel internacional. Si un niño con altas capacidades no recibe la atención diferenciada que requiere, puede experimentar un «sufrimiento emocional» y la pérdida de su potencial.

Elementos clave
La transición de las Olimpiadas de una actividad meramente recreativa a un generador de datos científicos se inició hace unos cinco o seis años, con el objetivo de registrar y analizar las respuestas de los participantes. Esto permitió identificar qué están respondiendo, qué significan esos resultados y cuáles son los vacíos o potencialidades cognitivas presentes en la población estudiantil. Gerardo García, presidente de la Fundación Motores por la Paz, explica los detalles.

-¿Qué abarca la data que se está presentando en Japón?
-La data que se está presentando en Japón es el fruto de una investigación profesionalizada.
Se trata de un documento de investigación que tiene dos valores, uno de medición en el tema educativo venezolano y mostrar la integración generacional de jóvenes investigando data educativa del país.

Para Dougliannys Ramos, estudiante de Psicología de la Unimet e integrante del proyecto, es importante determinar el hallazgo que se ha alcanzado. “Prácticamente nos pusimos a analizar la base de datos del 2024 y nos dimos cuenta de que había valores que eran muy similares. Justamente uno tenía que ver con una competencia y otro tenía que ver con un componente. Vimos una tendencia muy marcada en cómo se relaciona el entendimiento del tema numérico variacional, con la competencia de planteamiento y resolución de problemas. Básicamente, si no sabes sumar y no sabes que puedes hacer las cosas de diferente manera, no vas a resolver ni vas a plantear un problema”.

Análisis curricular
La investigación se centró en datos de la Olimpiada de 2024, que en ese momento abarcaban una población de casi 90.000 niños. La solidez de esta muestra fue un punto clave que la comunidad científica, incluyendo el congreso en Japón, destacó como un «base sólida de datos para poder tener un artículo bastante concreto».

Kleber Santiago Bauza, cursante de Ingeniería de Sistemas de la Unimet, explica que el análisis de esta data masiva reveló una tendencia que debe tenerse en la mesa: «De los niños de primaria vemos que hay un salto, cuando pasas de tercer grado a cuarto, quinto y sexto, el aprendizaje cae».

Este declive, según Kleber Bauza, es una «radiografía curricular» del pensum de estudio de primaria en Venezuela. Sugiere que la forma en que se están enseñando las matemáticas, “con énfasis en el temario teórico repetitivo”, no logra “encajar con las capacidades de los niños en esas edades, quienes según estudios como el de Jean Piaget, sobre el desarrollo cognitivo infantil, centrados en el constructivismo y las cuatro etapas del pensamiento (sensoriomotora, preoperacional, operaciones concretas y formales)”, todavía «necesitan ver, palmar y visualizar de forma más directa los conocimientos matemáticos para poder entenderlos”.

Atajar los problemas
La propuesta central de la investigación radica en la posibilidad de obtener resultados que permitan replantear la forma en que se estructura el pensum de estudio y cómo se enseña la matemática a los niños de primaria. «Esto tiene un impacto exponencial porque eso se traduce al bachillerato, a la universidad y al campo profesional», afirma Bauza.

El objetivo puede invertir la dinámica actual, que busca atender las deficiencias a “última hora”, en muchachos de 14 o 15 años. En su lugar, el proyecto busca «atajar el problema desde el principio» y hacer que el sistema, la institución, se adapte a las capacidades de un niño para absorber conocimiento, en lugar de que la responsabilidad del aprendizaje recaiga únicamente en el estudiante.

Dougliannys Ramos agrega que con la data buscan «realmente escuchar al niño», especialmente porque en tercer grado se introducen temas complejos como divisiones de dos o más dígitos.

Metodología innovadora
Un aspecto que genera interés es cómo los jóvenes investigadores de la Unimet abordan el proceso de análisis en un contexto de tecnologías disruptivas. Dougliannys Ramos explica que se apoyan en la Inteligencia Artificial (IA) no para mover o interpretar la data directamente, sino como una «herramienta de investigación» y un «proceso de aprendizaje propio».

La IA sirve de apoyo para «saber cómo estructurar nuestros datos y cómo desarrollarlos» o para recopilar ejemplos técnicos, pero todos los datos son analizados por personal especializado en análisis de datos, manteniendo un riguroso control humano sobre las conclusiones.

Contexto cultural y problemáticas detectadas
La investigación se basa en una data que fue recopilada con una población de niños que «empezó en pandemia», lo que implica un posible «desfase institucional» en los primeros años de formación (preescolar/guardería).

Este factor generacional y de contexto cultural es determinante, ya que las problemáticas detectadas, como la dificultad con el elemento aleatorio y el enfoque mecanicista de la matemática, suelen tener similitudes con otros países de Latinoamérica.

Girola Ercolino, directora de la Escuela de Idiomas Modernos de la Universidad Metropolitana, detalla que el congreso y la presentación es este mes. Gerardo García, presidente de la Fundación Motores por la Paz, explica por su parte que “hay un protocolo de apertura de datos. Los datos están disponibles, están completamente anonimizados. Más bien nos interesaría que venga gente de otras universidades, de otros saberes, economistas, antropólogos, que venga gente a interesarse por los datos educativos que tenemos”.

El proyecto no se detiene en la academia y busca despertar el interés de las unidades educativas, los salones de clases y los padres. La aspiración es convertir a la fundación en una «fundación escuela» y que la sociedad se convierta en una «sociedad educadora», donde el manejo de datos y el interés por la investigación sean la norma.

notiveraz

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